Trabajar las múltiples autoestimas para conseguir la felicidad

Trabajar las múltiples autoestimas para conseguir la felicidad - Blog de Beatriz Lecuona

La autoestima nos hace sentir capacitados, valiosos y aceptados de cara a la los demás, pero sobre todo, nos lleva al convencimiento de que nos merecemos ser felices. Hay múltiples autoestimas, una para cada rol que desempeñamos, y el estado óptimo, psicológicamente sano, se encuentra cuando la mayoría de ellas tiene un nivel aceptable. Lo más recomendable sería proveernos en un 80% de autoestima generada por factores internos y un 20% por externos, y no al revés. Si eres una persona de baja autoestima, tú eres el principal motor del cambio.

La autoestima se define como el amor y el aprecio que sentimos hacia nosotros mismos (en cuanto a forma de ser, el cuerpo y el carácter), la manera en que nos juzgamos, mediante una serie de creencias y pensamientos que se han forjado a lo largo de muchos años. Es un sentimiento vital para la salud psicológica, que nos da seguridad y confianza, indispensable para tener un equilibrio emocional.
Cuando es positiva, conlleva que nosotros mismos nos tratemos con respeto, con cariño y benevolencia, lo cual se hace extensible al trato con los demás, propiciando unas relaciones sanas. Cuando es negativa, se convierte en nuestro mayor enemigo.
La autoestima es un rasgo de carácter variable y gradual, y dependiendo de la etapa que vivamos, la podemos sentir alta y fortalecida, a “media asta” o más bien baja.
Hay que analizarla de vez en cuando, para cuidarla y mantenerla estable, robusta, para que los imprevistos de la vida no consigan tambalearla demasiado, con una buena capacidad de reconstitución ante los percances. No hay nada como estar bien con uno mismo para sentirse a gusto con los demás.

Hay múltiples autoestimas, una para cada rol

Para conseguir un perfil sano y óptimo de autoestima, hay que tener unos niveles aceptables de autovaloración en cada uno de los roles que se desempeñan dentro de las grandes áreas vitales: social, familiar, laboral, personal (psicológica, emocional y física) y espiritual.
Hay tantas autoestimas como roles en la vida (madre/padre, hija/o, hermana/o, esposa/o, subordinada/o, amante, jefa/e, amiga/o, ama/o de casa), y es posible tener un concepto diferente de sí mismo ante cada uno de ellos, en función del grado de satisfacción y felicidad.
Una persona puede tener la autoestima muy alta en el trabajo y muy baja en su relación de pareja, o a la inversa. Puede que sea un líder en cuestión laboral, que se mueve como pez en el agua, productivo, reconocido por los compañeros y sus jefes, con gran seguridad en cada una de sus decisiones, con un excelente autoconcepto, y sin embargo, cuando llega a casa, el mundo se le viene abajo, pues su estima está bajo mínimos, no termina de “encajar” en ese papel, no se siente respetado y valorado, y tiene una gran inseguridad.

Si tú no te tratas con benevolencia y eres tu mayor crítico, es incongruente que se lo pidas a los demás.

Cómo conseguir un perfil óptimo de autoestima

Lo primero que hay que hacer es reconocer cómo tenemos la autoestima en cada una de las áreas vitales, y a partir de ahí, trabajarla.
Para mejorar la autoestima, hay que llevar un minucioso análisis y una gran labor personal, pues depende más de nosotros que de los demás. Lo más recomendable sería proveernos en un 80% de autoestima generada por factores internos y un 20% por externos, y no al revés (como sucede en las personas que son dependientes emocionales).
Como norma general, es imprescindible evitar los mensajes negativos que nos damos, aunque sea en tono irónico o de broma, y reforzar nuestros puntos fuertes y logros con mensajes positivos, tales como: “qué guapo estoy hoy”, “así se hace”, “yo puedo”…
Si tú no te tratas con benevolencia y eres tu mayor crítico, es incongruente que se lo pidas a los demás. No seas tan autoexigente ni te culpes toda la vida por errores puntuales de hace años, debes ser más autocompasivo. Todos somos humanos, tenemos derecho a equivocarnos y a aprender de nuestros errores.
Y cada vez que consigas un objetivo o logres algo importante, agradécetelo y date un premio (disfrutando de tiempo de ocio, de un paseo, un rato de música, una comida en un restaurante, etc.).

Analiza los errores de autoestima en los demás

Presta atención en cómo funciona la autoestima en la gente que te rodea y aprende de ellos lo que debes y lo que no debes hacer. Por lo general, los errores se ven mejor cuando son ajenos que en uno mismo, analízalos, valóralos y piensa en cómo hubieras actuado tú. Este ejercicio puede ser un primer paso para trabajar el cambio que deseas.
Si has tenido la mala suerte de tener un entorno que te ha hundido durante años (especialmente en la infancia), donde te has sentido ignorado, humillado, en el que han abusado de ti o te han exigido fuera de lo normal, con mensajes demoledores que te han calado tan hondo que has terminado por interiorizarlos, tú eres la única persona que puede cambiarlo.
Lo que debes tener claro es que tu objetivo es ser feliz. Analiza tus múltiples autoestimas, busca el origen cuando éstas sean bajas, identifica tus errores, corrígelos, conoce tus fortalezas, tus debilidades, tu talento, supera tu miedo al fracaso y acéptate. Todo ello es fundamental para tener una autoestima sana; requiere trabajo, pero conseguirlo es cuestión de tiempo.

Deja un comentario

error: Este contenido está protegido

Descubre más desde CAMPUS Beatriz Lecuona

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Recibe las novedades y promos

Únete a nuestra comunidad de Whatsapp

Quedadas virtuales, debates de psicología, recursos y más.

whatsapp logo png
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad