
La dependencia emocional en una pareja es la que te hace “aguantar” una relación cuando ya se ha acabado el amor. Estas personas podrían elegir vivir solas, de una manera independiente, que les diera más satisfacción, pero les da pavor. Así se sienten arropadas y protegidas, pero poco a poco, esta situación te mina la autoestima y el amor se acaba convirtiendo en sumisión y esclavitud.
Superar la dependencia afectiva o sentimental cuando alcanza cierto grado, es algo complicado y requiere su proceso y su tiempo, ya que conlleva una serie de comportamientos adictivos. En muchos casos, precisa mucho esfuerzo y la ayuda de un profesional para llevar a cabo el desapego.
Está causada por una falta de seguridad y de autoestima, por miedos irracionales (pavor a la soledad) y por un pensamiento idílico y romántico de la relación de pareja (el mito de “tu media naranja”), por unos valores sentimentales distorsionados, o incluso por un estado de ansiedad o de depresión continuado en que precisas la demostración de afecto constante de la otra persona.
El dependiente suele buscar a una persona dominante
Con frecuencia, las personas dependientes buscan parejas con carácter dominante y, entre ambas, se establecen relaciones basadas en la sumisión, donde la persona dependiente pone a su pareja por encima de todo, se le exige un gran sacrificio, dedicándole su tiempo y toda su atención.
En algunos casos, puede dar lugar a escenas de celos y a conductas agresivas, especialmente en los hombres, y lo reflejan menospreciando constantemente a su pareja. Por este motivo, al final, se acaban abandonando las amistades, las aficiones, los estudios y la familia, derivando en una auténtica soledad.
El pánico al abandono hace que la persona dependiente emocional se apegue más a la persona dominante, que se vuelva más sumisa y se deje humillar
El recurso de la negación
Ante este conflicto, las mujeres suelen utilizar más el recurso de la negación y se engañan con respecto a las situaciones que viven, formándose una coraza para poder sobrellevarlo, idealizando a su compañero, quien se siente valorado y admirado, aumentando así su autoestima, su control y reforzando su posición superior.
Es muy habitual que la persona dependiente emocionalmente lo sea también en el ámbito económico y doméstico, por eso se da en un mayor número de casos en el género femenino.
La dependencia se da en todos los ámbitos
Esta relación insana no se da solo entre parejas, sino que también puede surgir entre familiares (con los padres o los hijos), en la escuela (con el profesor o los compañeros), en el trabajo (con el jefe o los colegas, incluso entre un terapeuta y su paciente) y con los amigos.
Todos tenemos necesidad de afecto, pero cuando la dependencia sobrepasa un grado, las conductas pueden volverse desproporcionadas y patológicas, provocando una dependencia psicológica obsesiva e incontrolable.
El pánico al abandono hace que la persona dependiente emocional se apegue más a la persona dominante, que se vuelva más sumisa y se deje humillar, pues no conciben la vida sin pareja y no soportan pensar que nadie les quiere. Está claro que un amor basado en necesidades siempre será perjudicial para el sano desarrollo y el crecimiento personal.